Verjoyansk, ciudad de Siberia que hasta ahora reivindicaba ser el punto más gélido del hemisferio norte, midió este fin de semana un insólito récord de justo lo contrario: 38 grados. Este es un lugar de temperaturas extremas. Aquí en invierno el termómetro suele bajar de -50 y esta localidad se disputa con otra ciudad rusa, Oimiakón, tener el registro más bajo de temperatura, -67,8 grados, sin embargo, en verano se superan habitualmente los 30 grados. Ahora bien, esto resulta excepcional para estas fechas. Según los datos del servicio meteorológico regional, el calor ha llegado este año antes a Verjoyanks, la ciudad más septentrional de la región de Yakutia, un territorio de más de 3,1 millones de kilómetros cuadrados (más de seis veces España) en el que viven solo 908.000 personas. Y este récord de altas temperaturas incrementa el riesgo de incendios.



































