Una enorme tormenta de polvo cubrió el desierto de Tanami, cuando fuertes vientos levantaron un espeso muro de arena que se extendió por kilómetros. Las imágenes, registradas por trabajadores de la zona, muestran cómo el cielo adquirió tonos rojizos y anaranjados mientras la nube avanzaba a gran velocidad.




































