Supermercados de Francia rechazan vender carne de Latinoamérica por “competencia desleal”
Intermarché, Carrefour y otros grandes retailers franceses anticiparon que no ofrecerán carne del Mercosur. Alegan “competencia desleal” antes del pacto UE-Mercosur.
Supermercados de Francia rechazan vender carne de Latinoamérica por “competencia desleal”
En vísperas de la firma del acuerdo UE-Mercosur, las grandes cadenas de supermercados de Francia anunciaron que no pondrán en góndola carne vacuna ni aves provenientes de Argentina, Brasil, Paraguay o Uruguay. Argumentan “competencia desleal” y buscan enviar una señal política al gobierno francés y a Bruselas.
El rechazo surge mientras el pacto comercial vuelve al centro de la escena por las protestas del agro y por el debate sobre estándares sanitarios y ambientales. En Francia, la discusión ya no se limita a la diplomacia: también atraviesa la estrategia comercial del retail, que dice priorizar el abastecimiento local.
Thierry Cotillard, presidente del grupo Les Mousquetaires (Intermarché y Netto), expuso que la distribución no importará carne del Mercosur, en un gesto para descomprimir la tensión con los productores. La posición fue compartida por otros actores relevantes del sector, con el mismo eje: “tranquilizar” al agro local.
En esa lógica, los grupos subrayan que la mayor parte de la carne que comercializan ya es de origen francés y que, aun si se firma el acuerdo, su política de compras no cambiará. La consigna es clara: blindar la góndola como herramienta de presión interna, más allá del texto diplomático.
El debate por controles sanitarios y ambientales se coló en la pulseada comercial. Foto: Reuters
Agricultores
El telón de fondo son las protestas del campo. Agricultores multiplicaron acciones de alto impacto simbólico —con tractores y bloqueos puntuales— para reclamar medidas inmediatas y frenar lo que consideran una apertura que los expone a reglas asimétricas en costos y controles.
En la calle, el reclamo se resume en una idea: si la UE exige más requisitos ambientales y sanitarios, los productos que ingresan deberían cumplir los mismos estándares. Ese debate, repetido en rutas y ciudades, condiciona a la política y empuja a las empresas a tomar partido.
En ese marco, Francia avanzó con medidas para restringir importaciones que contengan residuos de sustancias prohibidas en Europa, y planteó un refuerzo de controles y sanciones. El objetivo declarado es cerrar grietas regulatorias y responder a un malestar social que liga comercio exterior y “soberanía alimentaria”.
El debate sobre pesticidas se mezcla con el de las “cláusulas espejo”: exigir a terceros países normas equivalentes a las europeas. Para los productores, es el núcleo del conflicto; para los supermercados, un argumento defensivo ante su clientela y el clima de época.
Tractores y protestas del agro en Francia en la previa del acuerdo UE-Mercosur. Foto: Reuters
Acuerdo en juego
La firma del acuerdo UE-Mercosur, tras años de negociación, busca reducir aranceles y ampliar el comercio entre ambos bloques. En Francia, sin embargo, el mensaje del retail funciona como advertencia: aun con tratado, la aceptación social del ingreso de carne sudamericana está lejos de estar garantizada.
Ratificación
Aunque el acuerdo se firme, su entrada en vigor depende del camino institucional europeo y de debates nacionales. Francia ya expresó reparos en otras etapas y el sector agropecuario presiona para que se incorporen garantías adicionales, desde trazabilidad hasta mecanismos de salvaguarda ante subas de importaciones.
Para el Mercosur, el episodio confirma que la apertura no se juega solo en Bruselas. También se define en la última milla: compras, góndola y consumo. Si los grandes distribuidores restringen la oferta, la demanda efectiva se achica, incluso antes de que existan nuevas cuotas o rebajas arancelarias.
En las próximas semanas, la discusión se trasladará a los parlamentos y a la opinión pública europea. Mientras tanto, el mercado toma nota: los grandes distribuidores franceses ya fijaron posición y empujan a que el debate no sea solo comercial, sino también ambiental, sanitario y político.