El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, incluyó a la Santa Sede en la lista de países "invitados" a participar en el Consejo de Paz, iniciativa que tiene entre sus premisas supervisar la situación en Gaza.
La Santa Sede confirmó que León XIV recibió la invitación y está estudiando su respuesta. La iniciativa recibió confirmaciones de Medio Oriente, Paraguay y Argentina, pero enfrenta oposición europea en plena tensión por Groenlandia y su similitud con los principios de la ONU. La carta fundacional se firma en Davos.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, incluyó a la Santa Sede en la lista de países "invitados" a participar en el Consejo de Paz, iniciativa que tiene entre sus premisas supervisar la situación en Gaza.
Así lo indicó este miércoles el secretario de Estado del Vaticano. Según medios italianos, el papa León XIV agradeció la invitación y estaría evaluando la posibilidad de integrar el organismo.
"Nosotros también recibimos la invitación y el Papa está reflexionando sobre lo que debemos hacer", dijo a periodistas el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano.
"Estamos profundizando y pienso que es un asunto que requiere tiempo para reflexionar y dar una respuesta", añadió, según el reporte de medios italianos.
Este jueves, según la información provista por el gobierno argentino, está prevista la ceremonia de firma de la integración al Board of Peace en el Foro Económico Mundial que se desarrolla en Davos, Suiza.
La iniciativa fue presentada por la Casa Blanca como la alternativa para resolver conflictos internacionales. Sin embargo, llega en medio de una secuencia de hechos que tensó el tablero internacional con Trump como protagonista, con el ingreso a Venezuela para capturar a Nicolás Maduro y la presión para anexar Groenlandia.
Israel, Arabia Saudita, Turquía, Egipto, Jordania, Indonesia, Pakistán, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos dejaron trascender que aceptaron la invitación del presidente estadounidense para unirse a la "Junta de Paz".
En Latinoamérica recibieron la invitación el presidente de Paraguay, Santiago Peña, y el mandatario de Argentina, Javier Milei. “Siempre estaremos del lado de los países que luchan de frente contra el terrorismo, que defienden la vida y la propiedad, y que promueven la paz y la libertad", expresó el mandatario argentino dando a conocer su beneplácito sobre la iniciativa.
En oposición se han expresado solo países europeos, en medio de la disputa con Washington por la discusión sobre Groenlandia. El primero en descartar la invitación públicamente fue el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien recibió inmediatamente la advertencia de posibles aranceles del 200%.
Luego hicieron lo propio Dinamarca, Noruega y Suecia. Además, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también invitada, regresó a Bruselas para prepararse para el Consejo Europeo extraordinario -saltando así la supuesta ceremonia de firma en Davos- y evitándose así un lío.
En la cumbre de la UE también se hablará del Consejo de Paz y, según informaron los medios alemanes, Berlín indicó a sus diplomáticos en la capital europea que no apoyen la iniciativa.
El único país miembro de la UE que se afilió hasta ahora es Hungría, de Viktor Orban. Rusia, por otro lado, está "evaluando". Al igual que India y China. Porque se hablará de Gaza, sí, pero no solo de eso.
La carta fundacional del Consejo, publicada por el Times of Israel, sostiene que el organismo debe “promover la estabilidad, restaurar una gobernanza fiable y legítima, y asegurar una paz duradera” en el mundo, especialmente en zonas “afectadas o amenazadas por conflictos”. El documento otorga a su presidente un poder de actuación amplio y nombra a Donald Trump como presidente fundador.
La arquitectura institucional también alimenta el ruido. Según la carta, es responsabilidad exclusiva del presidente invitar Estados como miembros. La membresía está limitada a tres años, aunque puede ser ampliada por el presidente. Solo los Estados que aporten más de mil millones de dólares durante el primer año podrán quedar como miembros permanentes. Además, el documento nombra de manera vitalicia a Trump como presidente fundador.
La discusión jurídica anticipa conflictos. La carta dice que el Consejo debe llevar a cabo “mantenimiento de la paz conforme al derecho internacional”, cuya base es similar a los principios de la ONU, por lo que analistas en derecho internacional especulan con que el Consejo podría entrar en competencia directa con las Naciones Unidas.




