El hiyab, como término, es un vocablo genérico, pues su tamaño, color y colocación, o las condiciones en que se usa dependen tanto de costumbres locales como de la intención de quien lo lleva. El hiyab, como velo islámico, es el más común y el más extendido, pero no el único. De hecho, dista mucho la vestimenta musulmana tradicional de una mujer en Marruecos con la de una mujer en Afganistán o en Arabia Saudí. Velos islámicos hay muchos, en función de la tradición de cada región. Mientras que el uso del hiyab deriva del Corán, el del niqab o el burka nada tienen que ver con el libro sagrado del Islam, y están ligadas a tradiciones tribales y a costumbres culturales.