Pix, el sistema de pagos instantáneos desarrollado y gestionado por el Banco Central de Brasil, quedó en la mira del gobierno de Estados Unidos bajo el marco de una disputa de antigüedad.
Washington presionó al gobierno de Lula da Silva por el uso de una plataforma por fuera de las empresas estadounidenses.

Pix, el sistema de pagos instantáneos desarrollado y gestionado por el Banco Central de Brasil, quedó en la mira del gobierno de Estados Unidos bajo el marco de una disputa de antigüedad.
La herramienta que funciona de anclaje para diferentes billeteras virtuales, tomó mayor popularidad entre los turistas o viajantes argentinos que hallaron en ella un opción que facilite la burocracia del cambio de moneda y la agilización del pago. Ahora, se renombra desde el norte.
Fue lanzado oficialmente a finales de 2020 revolucionando la forma en que los brasileños realizan transacciones financieras, convirtiéndose en uno de los sistemas de pagos en tiempo real más exitosos y utilizados del mundo.
Una de sus principales características es que no es necesario intercambiar datos bancarios complejos, como número de cuenta o agencia. El usuario utiliza una "llave" (clave) que puede ser su número de teléfono móvil, el documento de identidad fiscal brasileño, su dirección de correo electrónico o una clave aleatoria generada por el sistema.
Si la aplicación bancaria o billetera virtual se encuentra adherida, lista que sufrió un impactante crecimiento en Argentina, se puede acceder al pago vía “alias” o “llave” o mediante QR como en los pagos tradicionales.
La ventaja con la que corre esta plataforma es que se realiza un transacción con cambios de moneda sin interferencia del dólar o entidad bancaria ajena a Brasil. Allí nace la inquietud estadounidense.
El gobierno de Estados Unidos calificó a Pix como una "barrera comercial" y a través de la Oficina del Representante Comercial de EE. UU. (USTR) consideró que el hecho de que el Banco Central de Brasil sea el creador, regulador y operador del sistema genera una ventaja competitiva "desleal".
Alegan que PIX perjudica a las empresas estadounidenses de redes de pago (como Visa y Mastercard) y plataformas digitales, ya que al ser gratuito e instantáneo, desplaza el uso de tarjetas de crédito y débito que cobran comisiones.
En respuesta, el presidente Lula da Silva lanzó una campaña pública directa bajo el lema de que "el PIX es de Brasil" y que es una herramienta de “inclusión financiera soberana que nadie les obligará a cambiar”.
Previamente, la Cámara de Comercio de EE. UU. expresó su fuerte rechazo a una propuesta de ley brasileña que busca imponer obligaciones punitivas a las grandes plataformas digitales, principalmente empresas tecnológicas estadounidenses.
Washington considera que esta legislación es “discriminatoria” y que podría afectar la ciberseguridad, la innovación y los costos para los consumidores, además de ser objeto de una investigación bajo la "Sección 301", una herramienta de EE. UU. para responder a prácticas comerciales extranjeras que considera injustas.
Pix va a seguir funcionando con total normalidad. A pesar de las tensiones diplomáticas actuales, no existe un riesgo real de que el sistema deje de operar.




