Reino Unido y Alemania denunciaron que satélites rusos se aproximaron de forma repetida a aparatos occidentales en órbita y que, según los gobiernos, realizaron maniobras de seguimiento e intentos de interferencia en semanas recientes. Las autoridades advirtieron que esos acercamientos podrían amenazar comunicaciones, observación por satélite y sistemas de navegación utilizados por fuerzas aliadas y civiles.

































