“Face to Face” (así bautizaron a la función) no convierte a Tinder en una plataforma para videoconferencias, como Zoom, Skype y afines. La intención es retener a los usuarios en ese espacio, sin que elijan otras aplicaciones para continuar con su cita, en este caso a distancia. Naturalmente, tiene sus particularidades, adaptadas a la filosofía de aquel entorno.



































