Quienes conviven con gatos conocen bien la escena: una persona se levanta de la silla, del sillón o incluso de la cama por unos minutos y, al regresar, encuentra que su mascota ocupa exactamente ese lugar. Aunque a simple vista puede parecer una casualidad o un simple gesto caprichoso, este comportamiento tiene explicaciones relacionadas con el instinto, la comodidad y el vínculo con sus dueños.
































