Las rosas son, desde siempre, símbolo de elegancia y belleza en jardines y balcones. Pero detrás de cada rosal florecido en primavera hay meses de trabajo silencioso que empiezan, especialmente, durante el invierno. Comprender qué necesita esta flor para crecer fuerte no solo asegura un jardín colorido, sino que también prolonga la vida de cada planta.





































