Un estudio reciente ha destacado un tema preocupante: la contaminación del aire en nuestros hogares es más grave de lo que imaginamos. A menudo, asociamos la contaminación atmosférica con las imágenes de ciudades envueltas en smog, pero la realidad es que nuestros espacios interiores pueden albergar una variedad de contaminantes, desde los productos de limpieza hasta los materiales de construcción.


































