Si hay un patrón que sabe de permanencia y elegancia, es el de los lunares. Durante este año, la moda dictaminó que no se llevan solo en vestidos fluidos, sino que colonizan la pieza clave del guardarropa: la chaqueta.
Desde las pasarelas europeas hasta el "street style", la chaqueta de puntos se posiciona como el objeto de deseo absoluto. Un clásico que se reinventa con cortes modernos y una versatilidad que conquista tanto los looks de oficina como las salidas urbanas de toda la temporada.

Si hay un patrón que sabe de permanencia y elegancia, es el de los lunares. Durante este año, la moda dictaminó que no se llevan solo en vestidos fluidos, sino que colonizan la pieza clave del guardarropa: la chaqueta.
Ya sea en blazers estructurados o en modelos tipo "bomber" de seda, los círculos en contraste —especialmente el binomio blanco y negro— están inundando las redes sociales y las vidrieras de las principales capitales del mundo.
La clave de este fenómeno en 2026 reside en su capacidad para elevar cualquier conjunto básico. Una chaqueta de lunares sobre un jean recto y una remera blanca básica transforma un atuendo cotidiano en una declaración de estilo sin esfuerzo, ideal para quienes buscan una imagen pulida pero con carácter.
A diferencia de periodos anteriores donde el minimalismo extremo dominaba la escena, el 2026 invita a jugar con las formas geométricas. Las firmas de lujo y las marcas de consumo masivo coinciden: la chaqueta de lunares es la compra estratégica del año.
No solo aporta dinamismo visual, sino que funciona como ese "comodín" que resuelve el dilema del qué ponerse cuando se busca salir de lo convencional.
En Santa Fe, donde la elegancia clásica siempre tiene un lugar privilegiado, esta prenda se perfila como la aliada perfecta para los eventos sociales y la vida profesional, demostrando que algunos estampados nunca pasan de moda, simplemente esperan su momento para volver a brillar.




