Con la última publicación del INDEC, referida a la inflación y la canasta básica, quedó expuesto que alrededor del 60% de los militares del país están por debajo de la línea de pobreza. En épocas donde los jefes de las Fuerzas celebran la masiva incorporación de soldados voluntarios o marinos, tras acuerdos con las provincias de origen de los ciudadanos incorporados, esos salarios están a un puñado de pesos (menos de diez mil) de estar por debajo de la línea de indigencia. Que eso es inadmisible lo sabe todo el mundo. El año pasado Alberto Fernández, Sergio Massa y Jorge Taiana lo reconocieron. En consecuencia, desde mayo del 2022 anuncian una “jerarquización” devenida en “equiparación” salarial con las Fuerzas de Seguridad que nunca llegó. Este primero de marzo es la última chance para que se convierta en realidad.



































