Tras la ruptura de una relación amorosa, una voz intenta abordar esa tierra diezmada que resulta ser toda sensación insondable de pérdida. Comenzar nuevamente, y lo hace a través del milagro de la lengua, "con la esperanza/ de que el mundo aparezca/ de nuevo". Siguiendo esa indagación íntima, los poemas se desgranan bajo un pulso que intenta olvidar el tiempo, salirse de él, con el ansia de mudar de piel para ser otro(s). Y en esa fuga vital de fuerte sesgo existencial, refundar su propio sentido (renacer). Dividido en dos secciones, "Amor animal", de Bárbara Alí, indaga esa sensación recurrente de vacío en el que su autora explora y que a menudo refiere como hambre, pues la realidad ya no le alcanza. La rebasa. El mundo es un agujero oscuro, una emoción de vértigo abrumador, donde el aburrimiento impera como un lago quieto sin reflejo. Una presencia, a menudo, ominosa de la muerte que enseña (y ensaña) harto expresiva: "Hoy quisiera / sacarme la piel/ como quien se saca/ un vestido". La punción ciega del deseo.


































