El denominado "Pacto de las Catacumbas", firmado hace cincuenta y nueve años por cuarenta obispos de varias partes del mundo, entre ellos cuatro argentinos, fue el cimiento del camino pastoral de Latinoamérica. Las catacumbas fueron durante los primeros siglos del cristianismo lugares de encuentro clandestino de los creyentes, que eran perseguidos por el imperio romano a causa de la fe. Era espacio de sepultura de los mártires. Allí se reunían y celebraban la Eucaristía. A nosotros nos puede sonar a algo tenebroso y que provoca miedo; a ellos les resultaba un lugar amigable y seguro.
































