No es casual que el yo poético afirme en el primer poema de la primera parte, "Arroz con leche": "No bordo ni zurzo/ ni siquiera tejo, ignoro/ las tramas de este oficio", aludiendo a la canción infantil que refleja mandatos ancestrales destinados a las mujeres. En esos versos brevísimos hay una toma de posición, un temprano acto de rebeldía, son otras las tramas que sí conoce y le dan entidad: las de la casa habitada, por ejemplo, ese núcleo que guarda todo lo que importa: las historias vividas, los muertos queridos, los sueños, el pasado, el presente, la idea de futuro. Gastón Bachelard, en su "Poética del espacio", ha escrito: "(…) las diversas moradas de nuestra vida se compenetran y guardan los tesoros de los días antiguos (…) no somos nunca verdaderos historiadores, somos siempre un poco poetas y nuestra emoción tal vez solo traduzca la poesía perdida".