Santa Fe, jueves 12 de enero de 2023, cerca del mediodía. Tras unas gafas oscuras, que contrastan visiblemente con su piel rosácea, Gabriela Pertovt cruza el boulevard y se sienta frente a una mesa en un conocido espacio para desayunar. Está a unos catorce mil kilómetros de lo que considera su "segundo hogar", allá en Almería, Andalucía, España. Ya no es la urbana y doméstica geografía de Pasaje Pasteur, en donde se movía entre cuadros, instrumentos y libros. El loft donde las Dell y las Acer recalentaban los coolers quedó en el recuerdo. O ya no existe.
"Tiré todo, no tengo nada"
Gabriela es una artista plástica santafesina cuya obra está en colecciones de países como Bélgica, Canadá, Estados Unidos, España, Francia, Alemania, Italia, Suiza, Colombia, Brasil, Uruguay y Argentina. Nos cuenta que se va a quedar hasta abril en nuestra ciudad y que el minimalismo es su forma de ver la vida. Es la misma que a la pregunta ¿y tus libros?, se lanza una sonora carcajada y dice: "¡Regalé todo!". "Algunos los tiré al conteiner…me libré de todo" (sic), comenta.
Identidad artística. La artista santafesina junto a una de sus obras y otra detrás. Sus trabajos pueden encontrarse en colecciones de distintos países de Europa, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Uruguay, Colombia y Argentina.Gabriela se recibió como técnica superior en Artes Visuales en la Escuela Profesor Juan Mantovani en 1989. Si bien su trascendencia viene tanto por las famosas vacas que se exportaron al mundo, el ceibo, el jeans, forman parte de la trama iniciática de su obra. En 1990 obtuvo la beca Elizabeth Greensheld de Montreal, Canadá. De igual modo se adjudicó en 1996 la beca Pro-Arte de París, Francia.
Si Minujin y Warhol la vieran…
"Estudié con Julio Botta, también", agrega orgullosa nuestra entrevistada, cuya obra está preñada de un argentinismo puro. Como una visionaria en la nave del tiempo, allá por 2009 le dio motivos "vintage" a sus trabajos anticipándose una década, o más, a la obra de los mercadillos regionales.
La imagen del auto-camión con cintas azules y blancas con capot tipo "bombé", de los años cincuenta, es el carnet identitario para circular por las imaginarias rutas argentinas. Warhol y Marta Minujin lo canjearían derecho por la famosa obra "El pago de la deuda externa con maíz" (M.M. 1985-2012).
En el referido período de Pertovt, encontramos en los cuerpos figuras ovales en la cabeza, pero sin rostro. Fuerte antítesis de la identidad, como jugando los opuestos en extremos encontrados. Identidad como pueblo originario, nación, País. Quién sabe.
Sobre el MAC, Arber y Sahda
Estamos a pocos metros del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) y entonces surge la conversación sobre la época dorada de Stella Arber, una verdadera pionera en arte contemporáneo. La obra de Pertovt está -como los archivos de Fernando Birri- bajo el efecto de un "exorcismo" vernáculo. Para verla, hay que ir a Venado Tuerto, o al Museo Evita, al Museo de Casa Rosada, al Museo Marítimo de Ushuaia, o al Museo Castagnino.
Lo que precede demuestra la supina ignorancia del estado en la no difusión de los autores locales que escribieron la historia en los últimos treinta o cuarenta años. "Todo está igual que cuando me fui", agrega Pertovt, mientras termina el vaso con jugo de naranja. Surge nuevamente el tema del MAC.
Le explico que sufrió profundos cambios, y que su función museológica se vio aliterada con obras "tumberas" como la propuesta de Arnaudo y cacofonías costeras distantes de Rimsky-Korsakov, hijastras registradas en alguna parroquia distante y sin bancos, en sombras, quizás de Alban Berg. Gabriela me mira. Y de repente me siento como Joseph Beuys con su obra "Como explicar el arte a una liebre muerta" (J.B. 1965). Obligadamente, surge en la conversación la figura de un coloso, Domingo Sahda, otro luchador no reconocido.
"La Piazzolla santafesina"
Con su arte, Gabriela logró lo que pocos logran, ser una embajadora argentina en el mundo. Y en ese sentido se podría decir que ha sido como "la Piazzolla santafesina". Así como Astor Piazzolla trabajó la disonancia, alejándose del compromiso diatónico sentado por los maestros clasicistas, y pintando cromáticamente al tango como nadie lo hizo (intuyendo, quizás, que el gusto europeo, a diferencia del oído argentino, estaba más preparado para las propuestas susurradas por Nadia Boulanger), además de exportarlo a Japón, a Francia y otros países europeos, Pertovt logró lo mismo con su obra.
Europa, la cuna de los movimientos del arte, supo albergar el vanguardismo de Pertovt impregnado con el sello de Argentina. Quienes conocen a Gabriela en profundidad, saben que no se baja del round para nada. Y quienes tuvimos la oportunidad de trasuntar con ella distintas etapas, encontramos hoy a una mujer resplandeciente, plena de espiritualidad.
En abril, un avión la llevará cruzando el océano a su hogar, esquivando gaviotas y cruzando lonjas continentales a miles de kilómetros de la ciudad de Garay.
(*) Bloguero y fotógrafo.