Santa Fe, jueves 12 de enero de 2023, cerca del mediodía. Tras unas gafas oscuras, que contrastan visiblemente con su piel rosácea, Gabriela Pertovt cruza el boulevard y se sienta frente a una mesa en un conocido espacio para desayunar. Está a unos catorce mil kilómetros de lo que considera su "segundo hogar", allá en Almería, Andalucía, España. Ya no es la urbana y doméstica geografía de Pasaje Pasteur, en donde se movía entre cuadros, instrumentos y libros. El loft donde las Dell y las Acer recalentaban los coolers quedó en el recuerdo. O ya no existe.




































