Lo ocurrido en Santa Fe durante las últimas semanas ya no admite lecturas fragmentadas ni análisis exclusivamente policiales. La sucesión de avionetas abandonadas, vuelos clandestinos, cargamentos multimillonarios de cocaína, pistas rurales improvisadas y estructuras logísticas en tierra revela la consolidación de un corredor aéreo narco operativo entre Bolivia y el centro de la Argentina. Y probablemente estemos viendo apenas la superficie de un fenómeno mucho más profundo.



































