El “hermano Evo” -como le gusta a la izquierda y progresismo vernáculas llamar al expresidente- no dudó un instante en poner el país patas para arriba cuando las causas por estupro, violación y trata de personas -todas niñas entre 14 y 16 años- acechaban y, casi con seguridad, terminarían con su detención. Bajo el relato de la “proscripción electoral” los seguidores de Evo cortaron las rutas de manera salvaje impidiendo el contacto entre sectores del país entre los que se intercambian alimentos y otros productos.

































