Mientras que en Brasil unos cuarenta millones de chicos reciben una comida en el contexto escolar, gratis y todos los días, me pregunto cuántos la reciben en Argentina. Nuestros hermanos brasileños tienen la sabia política de alimentar a sus escolares desde 2009, cuando el presidente era Luiz Inácio Lula da Silva, antes obrero metalúrgico, de familia pobre. No sé si es, o será, también el caso argentino.

































