Hay hechos que rompen cualquier intento de explicación. Lo acaecido recientemente en una escuela de Argentina -en la cual un alumno adolescente disparó con un arma de fuego contra sus compañeros, provocando la muerte de uno de ellos e hiriendo a otros- nos coloca brutalmente frente a esta evidencia: el mal, cuando irrumpe así, intempestivamente, no se deja encerrar en esquemas interpretativos.

































