Hace unos meses (¿años?) escribí una nota de la que transcribo un fragmento. Hijo de un asesino mazorquero al que, desde luego, asesinaron, Juan Moreira pasaba por un gaucho bueno al que la justicia -injusta- persiguió. En 1886, los hermanos Podestá, en un circo criollo (primera parte payasos y malabaristas, segunda parte una obra de teatro), lo ponen como eje de eso, de una obra.
































