Tengo guardados los audios (off, tal vez ilegalmente capturados) que la prensa difundía de conversaciones de la señora Cristina Elisabet Fernández de Kirchner con sus funcionarios (sumisos inútiles, serviles, obedientes, utilitarios… táchese lo que no corresponda). Dos son connotativos. "Soy yo, Cristina, pel…". Y otro: "A esa gorda hay que hacerla m…". Casi todos connotan más que aquello que denotan y no se escapan de un desfiladero: el off sirve para que el alma se desnude. Cuando en estos días CFK sostiene que en los off se dicen cosas, tiene razón. Definamos: Argentina es un país en off, con sordina, con relatos públicos de una territorialidad circunstancial, una democracia ausente y un futuro que nadie desea. Eso está en el off, en los pasillos.



































