Queridos Amigos. ¿Cómo están? Hoy celebrando el Cuarto Domingo de Cuaresma, la Liturgia de la Palabra de Dios pone como centro el tema de la "ceguera". Tener ojos sanos, es importante, pero esto no asegura que veamos bien, que entendamos correctamente la realidad, que interpretemos bien lo que nos pasa. El Evangelio de hoy para abordar un tema tan importante, nos narra la curación del ciego. San Juan nos dice: "…En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado). Él fue, se lavó, y volvió con vista. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: me puso barro en los ojos, me lavé y veo". Palabra el Señor. Gloria a ti Señor Jesús.



































