+ SECCIONES
El Litoral
BUSCAR
EL LITORAL
  • Todos los Títulos
  • Área Metropolitana
  • Sucesos
    • Santa Fe Policiales
  • Deportes
  • Política
    • Filtrado
  • Economia
    • Puerto negocios
    • Dolar Hoy
  • Educación
  • Salud
  • Información General
  • Clima
  • Regionales
  • Campolitoral
  • Internacionales
  • Actualidad Sabalera
  • Actualidad Tatengue
  • Arte
  • Necrológicas
  • Edición Impresa
  • Especiales
  • Contenido Patrocinado
  • Clasificados
  • Agenda Cultural
  • Podcast
  • Servicios
  • Radios en vivo
  • Sitios
    • Mirador Provincial
    • Vivi Mejor
    • Notife
    • Sur 24
    • Revista Nosotros
    • Puerto Negocios
    • CyD Litoral
    • Educación SF
    • Norte 24
  • Escenarios & Sociedad
    • Show
  • Videos
  • Multimedia
    • Galerías de Fotos
    • Videos
    • Webstories
  • Opinión
  • Quienes Somos
  • Autores
  • Temas
  • Alianzas
  • Comercial EL

#HOY:

Maximiliano Pullaro
Javier Milei
Colón
Unión

OPINIÓN

Crónicas

"Ninguna escena, ningún daño"

 "Ninguna escena, ningún daño" "Ninguna escena, ningún daño"

Miércoles 29.1.2025
 21:18
Seguinos en
Rogelio Alaniz
Por: 
Rogelio Alaniz

I

Se conocieron en la facultad a mediados de los años sesenta, años propicios para encuentros cuando el amor y la épica marchaban del brazo. Eran de izquierda, por supuesto, pertenecían a una de esas agrupaciones de una nueva izquierda que se proponía juntar a Carlos Marx con Arthur Rimbaud y de vez en cuando con Sigmund Freud y Los Beatles. Eran divertidos, alegres; imposible imaginarlos enojados o en algunas de esas riñas escabrosas de parejas. Yo los veía en las asambleas, en el bar de la facultad, en las manifestaciones contra la dictadura de turno. Los dos juntos, con vaqueros, mocasines y camisas de colores vivos. Deben de haber tenido 22 o 23 años, no mucho más. Admito que la imagen que transmitían era más un producto de mi fantasía, de mi soledad de entonces, pero conversando unos años después con otros amigos, ellos pensaban más o menos lo mismo. "Eran tan hermosos y tan felices, y tan inteligentes, que parecía que habían hecho un pacto con Dios y con el Diablo". Y la que lo decía, sabía de lo que estaba hablando, alguna vez había sido novia de él, cosas que ocurrían con frecuencia en aquellos años donde la crítica a la propiedad privada incluía también la propiedad de novia o novio.

II

Después no sé bien qué pasó. Seguramente ocurrió lo mismo que le ocurre a tantas parejas, pero la diferencia en este caso es que esa generalización de amores perdidos a ellos no parecía incluirlos. Sin embargo se separaron. Fue poco tiempo antes de recibirse, como si esa felicidad que los iluminaba se hubiera agotado cuando se fueron de la universidad, como si ese tipo de amor, ese tipo de felicidad, con ese desenfado, con esa alegría que solo podía vivirse en la universidad y en aquellos irrepetibles años sesenta, por una generación, la última según mis mediciones, que le otorgó a la juventud, para bien o para mal, un valor exclusivo; el tiempo en que ser joven era mucho más que un dato cronológico. Me acostumbré a verlos separados. Era raro. Él compartiendo mesas de café con amigos o con alguna compañera de estudio; ella por su lado haciendo lo suyo. Pero era difícil, incómodo no verlos juntos. Cada uno por su lado era como contemplar algo que se había roto, algo diferente a la ruptura de cualquier otra relación de pareja. Eso era, por lo menos, lo que me parecía a mí que los miraba con cinco o seis años menos, una diferencia de edad que en aquellos tiempos era importante.

III

Después los perdí de vista. Por amigos comunes supe que ella se fue a vivir a Mar del Plata y él a Buenos Aires. A él, lo reencontré unos años después en algunas de esas reuniones sociales organizadas para una exposición de pintura o un concierto. Era el de siempre, pero con unos cuantos años más y, ya se sabe, que en esta vida, o en nuestra generación, esos años más realizan su faena. Él seguía siendo un buen mozo maduro. El oráculo izquierdista de la juventud, la fogosidad oral, había devenido en ese tono escéptico que muchas veces se confunde con el cinismo. Hablamos, compartimos algún café, una vez me invitó a su casa y me presentó su mujer de entonces, una psicoanalista con la que se separó, según me dijo, poco tiempo después. Por ese departamento de la Recoleta pasaron muchos amigos y amigas. Ese dormitorio fue muy frecuentado, demasiado, diría una prima. El muchacho que en su juventud pretendió ser un líder estudiantil ahora se resignaba a ser un ganador. Buenas pilchas, buenas relaciones, compromisos sociales en barrio norte. El lector que dedicó horas a Marx y a Louis Althusser, ahora las dedicaba para asesorar a empresarios y no faltar nunca al gimnasio. Por lo demás seguía siendo un buen tipo. O por lo menos nadie podía acusarlo de haber hecho algo malo. De todos modos, el tipo que se jactaba, sin alardes exagerados, de meter mujeres en su dormitorio como quien colecciona revistas o películas viejas, confesaba al tercer whisky que le tenía un poquito de miedo a la vejez y a la soledad de la vejez.

IV

Ella organizó su vida en Mar del Plata. El título de universitaria quedó colgado en algún desván y se dedicó al mundo de la publicidad y la moda. Hizo mucha plata, según me dijeron. Y además, parecía que los años ni siquiera la rozaban. Llegó a ser una mujer con poder. De su visto bueno dependía el trabajo o las posibilidades artísticas de mucha gente. Alguna vez estuvo casada, pero tampoco duró mucho. Siempre decía que le gustaban mucho los hombres, pero lejos de su dormitorio, porque para los menesteres que le resultaban útiles alcanzaba y sobraba a los hoteles, los hoteles caros por supuesto. A diferencia de él, nunca renegó de su condición de izquierdista. Por lo menos de la boca para afuera nunca lo hizo. En sus reuniones sociales le gustaba de vez en cuando dejar caer alguna cita oportuna de Georg Lukács, Theodor Adorno o, su preferido, Bertold Brecht. Su izquierdismo, claro está, era social, un toque de distinción en salones donde a ciertos burgueses les encantan estas osadías culturales. Alguna vez vino a Santa Fe para arreglar la sucesión de una tía. Yo la encontré de casualidad en la peatonal. Claro que no era la muchachita de 20 años, pero seguía siendo en su estilo una mujer hermosa. Tal vez alguna arruga en el borde de los labios o al costado de los ojos, tal vez algunos retoques en el pelo. No entiendo mucho de estética, pero era evidente que a sus condiciones naturales estaban reforzadas por un trabajo exigente de expertos en el arte de detener el paso del tiempo. Juraría, de todos modos, que ese resplandor de sus ojos, esa manera de insinuar con la mirada o de burlarse con un delicado toque de ironía, le pertenecía a ella.

V

Hace un par de años estuve con él en un bar de calle Corrientes. Conversamos más o menos de lo mismo, porque las largas amistades sostenidas a la distancia no suelen aportar novedades importantes. No sé en qué momento me dijo que por primera vez en casi treinta años había estado con ella. Se encontraron de casualidad en la presentación del libro de un amigo común. Se saludaron como se saluda gente educada, pero él me confesó que el encuentro le produjo una pequeña conmoción. "La quise mucho a esa mujer", me dijo. Hablaron de temas banales, porque en esas circunstancias resulta muy difícil y hasta incómodo pretender ser "profundo". Él propuso almorzar al otro día. Ella aceptó. Quedaron en reunirse en un restaurante de Palermo que para él reunía las condiciones necesarias de intimidad. En principio todo funcionó bien. Ella llegó un ratito después que él. Pidieron la carta y él se permitió elegir el vino. Comenzaron hablando banalidades y continuaron hablando banalidades. Él se preguntaba qué estaba saliendo mal; seguramente ella se hacía la misma pregunta. No eran dos extraños almorzando, pero ni siquiera alcanzaba para ser dos amigos ocasionales. El tiempo empezó a transcurrir con una lentitud exasperante. Los silencios eran cada vez más incómodos. Personas educadas, disimularon el desencuentro de la mejor manera. A las frases con pretensiones ingeniosas empezaron a sucederse los monosílabos, los lugares comunes acerca del calor, del costo de la vida, del destino de algunos amigos comunes. También se separaron como dos personas educadas, una separación que incluyó la promesa de alguna próxima reunión que los dos sabían que nunca se realizaría. Ella pidió un taxi con su celular y él la acompañó hasta la vereda. "Un adiós inteligente de los dos", dije. No sé si inteligente, agregó él, pero sí definitivo y algo penoso. Llegué al hotel en el que me alojo en Buenos Aires. Y no sé por qué recordé un poema breve de Cristina Peri Rossi que se me ocurrió que los alcanzaba a los dos. Lo cito de memoria, pero creo que están todas las palabras: "Líbranos Señor de encontrarnos años después con nuestros grandes amores".

Seguinos en
Sobre el Autor
Rogelio Alaniz
Por: 
Rogelio Alaniz
|
Ver Perfil

#TEMAS:
Edición Impresa

Además tenés que leer:

  • A bajar las retenciones y a cazar comunistas Crónica política
  • Crónica política "Los problemas de los argentinos los resuelven los argentinos"
TENES QUE SABER
Piedrazos: atacaron la camioneta del cantante Juanjo Piedrabuena en la autopista Santa Fe-Rosario
Madelón, el placer de conducir a este Unión y el por qué le anularon el gol a Del Blanco
Colón de San Justo goleó en la revancha y sacó pasaje a la segunda fase
Cuatro años y seis meses preso por intentar robar una moto en Santo Tomé
Incendio y destrucción total de un automóvil en Sauce Viejo

Te puede interesar:


  • Trump acusó a Irán de "tomarle el pelo" a EE.UU. por décadas y aseguró que "ya no se reirán más"
  • "Fini" Lanusse rompió el silencio, tras ser procesada en la causa Propofest
  • La previa en vivo: Colón recibe a All Boys en el Brigadier López
  • Alarma en la Selección Argentina: se lesionó Nahuel Molina
  • Atlético Rafaela se quedó con los tres puntos frente a Gimnasia y Tiro de Salta
  • Piedrazos: atacaron la camioneta del cantante Juanjo Piedrabuena en la autopista Santa Fe-Rosario
  • Madelón, el placer de conducir a este Unión y el por qué le anularon el gol a Del Blanco
  • Colón de San Justo goleó en la revancha y sacó pasaje a la segunda fase

Política

Sistemas y energías El mundo visto desde los complejos dominios de la ingeniería aplicada
Obras Delegaciones elogiaron la transformación deportiva y urbana de cara a los Juegos Suramericanos en Santa Fe
Legislatura de Santa Fe Avanza la renovación de una ley especial para la Cooperativa Algodonera
Números y gráficos Los viajes de Milei al exterior y la comparación con las provincias argentinas
Semana intensa en la Rosada El Gobierno sigue apostando a dejar atrás el caso Adorni

Área Metropolitana

#ModoVacuna Continúa la campaña itinerante de vacunación en la ciudad de Santa Fe
Ciudad de Santa Fe Colectivos: cómo escalaron las subas del boleto y por qué ahora es clave registrar la tarjeta SUBE
A un año de su implementación Seguridad y tránsito: qué información recolectó el Anillo Digital de la ciudad de Santa Fe
Pronóstico Mañana fría y tarde agradable: así estará el clima este domingo en la ciudad de Santa Fe
Proyecto en el Concejo Triste, solitario y final: qué podría ocurrir con el mítico "Puente Palito" de la ciudad de Santa Fe

Sucesos

Un gran susto Piedrazos: atacaron la camioneta del cantante Juanjo Piedrabuena en la autopista Santa Fe-Rosario
Santa Fe Cuatro años y seis meses preso por intentar robar una moto en Santo Tomé
Santa Fe Incendio y destrucción total de un automóvil en Sauce Viejo
Tribunales de Santa Fe Imputaron a "hamburguesita" por el homicidio de Tomás Agustín Juárez cometido en Alto Verde
En una oficina Millonario robo en una distribuidora en Santa Fe: ingresaron por el techo y los desvalijaron

Información General

Panorama astrológico Horóscopo de hoy 10 de mayo de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Aries: 09 de mayo de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Tauro: 09 de mayo de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Géminis: 09 de mayo de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Cáncer: 09 de mayo de 2026
El Litoral
  • Campolitoral
  • Revista Nosotros
  • Clasificados
  • CYD Litoral
  • Podcasts
  • Mirador Provincial
  • Viví Mejor
  • Puerto Negocios
  • Notife
  • Educacion SF
Hemeroteca Digital (1930-1979) - Receptorías de avisos - Administración y Publicidad - Elementos institucionales - Opcionales con El Litoral - MediaKit
El Litoral es miembro de:
adepa.org.ariab.comadira.org.ar
afip.gob.ar