"La verdadera historia", escribía Eduardo Mignogna, en un poema que se multiplicaba con la música de Lito Nebbia. La historia sin vueltas de los pueblos está en sus canciones. Los historiadores olvidan o esconden, que es una tremenda forma de la mentira. La poesía popular sale cantando de los recitales y se queda para siempre allí donde una voz la eleve otra vez hasta lo que es: palabra suelta.




































