Tomé la Línea 8 en General Paz al 7000 poco antes de las 4 de la tarde, un martes. De inmediato me llamó la atención un chico, que estaba en brazos de su madre, porque parecía tener fiebre. Entonces el coche arrancó, no sin ciertos tirones, ruidoso. Pensé, qué feo tener fiebre y estar a bordo de un colectivo que se sacude.

































