Con 32 días de vida tuvo que ser internada porque tenía fiebre. Los primeros estudios que se le hicieron hacían pensar en meningitis, y por tanto comenzó a recibir tratamiento con antibióticos. Al segundo día de internación, la salud de la beba estaba peor, no había respuesta al tratamiento, y continuaba con fiebre. Al tercer día tenía tensa la barriga, tenía líquido en el abdomen y líquido en el tórax, y continuaba la fiebre. Más estudios, más análisis. Y entonces quedó claro el diagnóstico de dengue, y dengue grave. Al cuarto día, y seguía con fiebre, le apareció un intenso sarpullido en casi todo el cuerpo. Al quinto día se le hincharon las piernas y los pies.