Para un observador desprevenido e ignaro, desconocedor por completo del tema en cuestión, solo algunas líneas introductorias bastaron para descarnar su elemental ignorancia y sacarlo –casi al mismo tiempo- de su desventajosa condición virginal. El "tema en cuestión": el culto a Iemanjá, también referida como Yemaya o Yemanyá, tal cual acostumbran llamarla mayoritariamente.

































