En medio de la desesperanza, el bebé prematuro es todo un canto a la esperanza. Porque está apurado por llegar y por estar entre nosotros, porque tiene prisas por decirnos cuánto vale en realidad la vida, porque viene corriendo con el mensaje de que todo esto sí que vale la pena. Nadie lucha tanto por la vida, con tantas ganas, como el bebé prematuro. Muchas veces lo consigue, tal vez a costa de un alto precio. Pero, otras veces, no.




































