En 1825, José de San Martín redactó las "Máximas para mi hija", una serie de doce consejos y normas de conducta dedicadas a su hija Merceditas, entonces de 9 años de edad. La primera de estas máximas dice: "Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que nos perjudican". Y agrega: "Sterne ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos".




































