En 1925, John Scopes, un profesor de escuela secundaria de la localidad de Dayton, en el estado de Tennessee, Estados Unidos, fue llevado a juicio por enseñar la teoría de la evolución de Charles Darwin. En ese momento, en el citado estado regía una ley que prohibía enseñar cualquier cosa que contradijera el relato bíblico de la creación.


































