La maquinaria legislativa pareció tener una primera advertencia la última semana cuando en Diputados el oficialismo debió colocar sus 27 votos para dotar de mayores atribuciones a la figura del fiscal general del MPA, hoy a cargo de María Cecilia Vranicich, más la creación de 17 nuevos cargos de fiscales que dependerán directamente de la fiscalía general. El oficialismo fraccionó el mensaje de la Casa Gris y dejó para más adelante una parte importante de la reforma prevista al MPA donde se incluye la carrera pero también el régimen de disciplina entre otros aspectos. Hubo cuestionamientos de actores judiciales al mensaje que fueron escuchados atentamente por senadores y diputados. Esos cuestionamientos hicieron alguna mella en el seno del interbloque oficialista de 28 diputados. La salida elegida fue la menos traumática posible, no puso en riesgo la unidad pero los actores quedaron en seguir hablando y buscar las reformas a la redacción que le permitan a todos los actores empujar la reforma. La oposición -especialmente el justicialismo y Somos Vida- optó por abstenerse con el argumento cierto de que el dictamen a votar les fue entregado diez minutos antes de iniciarse la sesión. "Nos quieren llevar a las cachetadas y no es así", dijo un justicialista enojado con la actitud del oficialismo que tiene los votos para hacerlo. El interbloque justicialista y el bloque que conduce Amalia Granata de Somos Vida vienen ensayando desde el inicio del período un acercamiento para acordar posicionamientos frente a los proyectos. Entre ambos bloques tienen la llave para no permitir el tratamiento de leyes sobre tablas, nada más, pero es un ejercicio que hasta ahora viene siendo efectivo a través de negociaciones que encaran Celia Arena y Lucila De Ponti por un lado y Emiliano Peralta por el otro. El bloque de Inspirar (dos integrantes) generalmente adhiere a esa postura mientras que los tres miembros de la izquierda (Frente Amplio por la Soberanía) tiene juego propio.