+ SECCIONES
El Litoral
BUSCAR
EL LITORAL
  • Todos los Títulos
  • Noticias
    • Área Metropolitana
    • Sucesos
    • Santa Fe Policiales
    • Política
    • Filtrado
    • Economía
    • Puerto Negocios
    • Dólar Hoy
    • Educación
    • Salud
    • Información General
    • Regionales
    • Internacionales
    • Opinión
    • Escenarios & Sociedad
    • Show
    • Contenido Patrocinado
  • Deportes
    • Actualidad Sabalera
    • Actualidad Tatengue
  • Necrológicas
  • Edición Impresa
  • Clasificados
  • Sitios
    • Mirador Provincial
    • Vivi Mejor
    • Notife
    • Sur 24
    • Revista Nosotros
    • Puerto Negocios
    • CyD Litoral
    • Educación SF
    • Norte 24
    • Campolitoral
  • Servicios
    • Clima
    • Agenda Cultural
  • Especiales
    • Portada
    • Arte
  • Multimedia
    • Galerías de Fotos
    • Videos
    • Webstories
    • Podcast
    • Radios en vivo
  • Institucional
    • Autores
    • Temas
    • Quienes Somos
    • Alianzas
    • Comercial EL

#HOY:

Maximiliano Pullaro
Juegos Suramericanos 2026
Colón
Unión

OPINIÓN

Reflexiones desde una perspectiva filosófica

Analizando el poder del lenguaje

Analizando el poder del lenguajeAnalizando el poder del lenguaje

Sábado 6.9.2025
 0:34hs
Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Lisandro Prieto Femenía
Por: 
Lisandro Prieto Femenía
"Una relación humana se puede destruir con una palabra incorrecta, una sola palabra puede abrir una inmensa oscuridad. El lenguaje es el instrumento de la gracia y de la destrucción del ser humano". George Steiner

La reflexión que encabeza el artículo de hoy, encapsulando la visión de George Steiner sobre la naturaleza ambivalente del lenguaje, no es un mero aforismo. Se trata, en esencia, de la tesis central de gran parte de su obra, una exploración incesante de cómo el lenguaje, esa capacidad distintiva que nos define como seres humanos, no es simplemente un vehículo de comunicación, sino el motor mismo de nuestra existencia. Para Steiner, el acto de hablar es inherentemente riesgoso, cargado de una potencia dual: la de erigir lo más sublimes puentes de comprensión y afecto, y la de cavar abismos de oscuridad y destrucción: justamente por ello, es peligroso cuando los idiotas tienen la palabra.

La agudeza en el manejo del lenguaje no debe ser solo habilidad retórica, sino una competencia filosófica, ética y política. Exige una constante introspección sobre la intención detrás de cada expresión

Si bien es la quintaesencia de nuestra capacidad de construir sentido, de articular mundos y de forjar lazos, es, al mismo tiempo, un agente de una potencia destructiva inaudita. Esta dualidad inherente exige una indagación filosófica sobre el poder constitutivo y destructivo de las palabras, así como sobre la imperativa responsabilidad ética que recae sobre quien las pronuncia o las silencia. Para comprender la esencia del poder del lenguaje, es imperativo partir de la visión steineriana de su inherente dualidad.

Steiner, en obras cruciales como "Después de Babel" y "Lenguaje y silencio", no concibe el lenguaje como un simple vehículo de comunicación, sino como la expresión más profunda de la existencia humana, un campo de fuerzas donde se libran batallas por el sentido y la moralidad. Es el "instrumento de la gracia" porque sólo a través de él podemos nombrar lo sagrado, articular la poesía, consolar el dolor y construir los complejos andamiajes de la civilización y el afecto. La palabra, en su formulación precisa y empática, puede erigir puentes de entendimiento, generar empatía y facilitar la catarsis.

En el ámbito interpersonal, una disculpa sincera, un reconocimiento oportuno o una expresión de afecto profundo tienen el poder de restaurar, sanar y fortalecer los vínculos, operando como verdaderos actos de gracia. El lenguaje se convierte así en el medio a través del cual compartimos nuestras vulnerabilidades y nuestras fortalezas, tejiendo la compleja trama de la intersubjetividad. Al respecto, Ludwig Wittgenstein, en sus "Investigaciones filosóficas", señalaba que "comprender una oración quiere decir comprender un lenguaje. Comprender un lenguaje quiere decir dominar una técnica" (Wittgenstein, 1953, sección 199).

Esta "técnica" no solo nos permite describir, sino también nombrar, clasificar y, en última instancia, constituir la realidad social y personal, posibilitando esa gracia. Sin embargo, es la otra cara de esa moneda -su capacidad de destrucción- lo que obsesionó a Steiner. La misma potencia que permite la construcción habilita también la devastación. Para él, la atrocidad del siglo XX, particularmente el Holocausto, puso de manifiesto cómo el lenguaje puede ser corrompido, vaciado de su significado y utilizado para justificar lo inhumano.

El discurso de odio

Nuestro autor se preguntó si, tras Auschwitz, el lenguaje mismo no había quedado permanentemente herido, si algunas palabras no habían perdido su inocencia para siempre, en tanto que la capacidad de las palabras para despojar al otro de su humanidad es una de las facetas más aterradoras de su poder destructivo. Esta preocupación conecta directamente con el análisis que realiza Hannah Arendt en su obra "Eichmann en Jerusalén: un informe sobre la banalidad del mal", en la que la autora nos muestra cómo la ejecución de la burocracia desprovista de pensamiento crítico y saturada de un lenguaje técnico, impersonal y estandarizado, permitió a Adolf Eichmann y a otros funcionarios del nazismo realizar actos de barbarie inimaginable, sin percibir la monstruosidad moral de sus acciones.

Al expresar que "el ideal de la burocracia es la eliminación de la persona, del sujeto de las órdenes" (Arendt, 1963, página 119), está revelando cómo la abstracción lingüística y la deshumanización de los términos facilitaron una ceguera moral que fue fundamental para el Holocausto. La calumnia, la difamación, el discurso de odio y la retórica deslegitimadora, al igual que el lenguaje burocrático analizado por Arendt, tienen la capacidad de corroer la reputación, desatar la violencia y fracturar comunidades enteras. También, Michel Foucault señaló en su obra "El orden del discurso" que "todo sistema de educación es una forma política de mantener o de modificar la adecuación de los discursos, con los saberes y los poderes que implican" (Foucault, 1970, página 11).

Dicho control sobre el discurso y la manipulación del lenguaje son, por ende, instrumentos de dominación y, potencialmente, de aniquilación social o moral. La palabra injuriosa no sólo daña al receptor, sino que también corrompe al emisor y contamina el espacio comunicativo compartido por todos. Pues bien, para Steiner, esta corrupción del lenguaje es el preludio de la barbarie. En este punto de la reflexión, es preciso, entonces, revisar las trampas del lenguaje y la fragilidad de la ciudadanía, porque la dualidad constitutiva del lenguaje, tan enfatizada por Steiner y puesta de manifiesto en las reflexiones de Arendt, nos impone una responsabilidad ética de magnitudes considerables.

Caer en dichas trampas implica una falta de conciencia crítica sobre su funcionamiento y los alcances de su impacto. Esto se manifiesta en el uso de un lenguaje vago o ambiguo que, de forma deliberada o no, puede servir para evadir responsabilidades, manipular percepciones o sembrar confusión, impidiendo la claridad necesaria para el juicio moral y la acción justa. La riqueza del lenguaje radica en su capacidad para articular matices, expresar la complejidad de las emociones y el pensamiento, como también nombrar las infinitas gradaciones de la experiencia humana.

Sin embargo, presenciamos una preocupante tendencia hacia la trivialización intencional y el uso indiscriminado de clichés vacíos, fenómenos que despojan a las palabras de su verdadero poder significativo. Cuando el vocabulario se reduce a un puñado de términos "comodín", el diálogo se empobrece y la capacidad de reflexión profunda se ve anestesiada. Pensemos, por ejemplo, en la omnipresencia de adjetivos como "cool" o "mala onda" para describir una gama inmensa de situaciones, desde una obra de arte hasta una noticia impactante o una experiencia personal. Un concierto que nos conmocionó, una conversación trascendente o un momento de angustia existencial quedan reducidos a una etiqueta genérica, vacía de contenido.

Ausencia de las palabras justas

Este uso perezoso del lenguaje no sólo limita nuestra capacidad de expresión, sino que también nos impide percibir la singularidad de cada evento, aplanando la rica textura de la realidad. Si nos conformamos con clichés como "y así son las cosas" o "está todo bien", cerramos la puerta a la verdadera indagación, a la pregunta incómoda y a la posibilidad de nombrar aquello que es verdaderamente significativo, dejando que la superficialidad se instale en el centro de nuestra comunicación y por ende, de nuestra comprensión del mundo.

En el otro extremo. La ausencia de las palabras justas, como un "lo siento", un "no estoy de acuerdo" o bien un "esto es inaceptable", puede dejar cicatrices tan profundas como un insulto o una calumnia.

A menudo, pensamos en el lenguaje como un acto explícito, en las palabras que se dicen. Pero su poder, y también su peligro, reside igualmente en lo que se calla. El silencio cómplice no es una ausencia inofensiva; es, de hecho, una forma activa de destrucción, tan potente como la palabra mal intencionada. Cuando la verdad se oculta detrás del mutismo, se imposibilita el diálogo necesario, ese espacio fundamental donde las diferencias se confrontan, las heridas se reconocen y las soluciones se gestan. Pensemos en una situación hipotética de acoso laboral: la víctima sufre, pero si los compañeros, por miedo o por indiferencia, guardan silencio, su mutismo está validando una injusticia mientras que profundiza el aislamiento de quien la padece.

Este silencio se convierte en un consentimiento tácito, una aceptación pasiva de aquello que debería ser desafiado. La ausencia de las palabras justas -un "lo siento", un "no estoy de acuerdo", un "esto es inaceptable"- puede dejar cicatrices tan profundas como un insulto o una calumnia. Es, como bien lo expresó Edmund Burke, que "lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada". Y ese "no hacer nada" incluye, de forma crucial, la negación de la palabra cuando ésta es indispensable para confrontar la injusticia y preservar la integridad. También, es indispensable que pensemos en la deshumanización del lenguaje en la era digital en la que nos encontramos. Ahora, la comunicación se ha acelerado a límites insospechados, pero a menudo a costa de su profundidad.

El lenguaje está corriendo el riesgo de ser reducido a una llana transmisión de información, como un código binario desprovisto de alma. Esta visión utilitaria ignora por completo las riquísimas dimensiones esenciales de las palabras, a saber, como dijimos recientemente, su carácter performativo, afectivo y ético. No se trata sólo de que las palabras describan la realidad, sino que la crean. Cuando alguien pronuncia un "sí, acepto" en una boda, no solo informa de su consentimiento, sino que está contrayendo un compromiso que transforma su estado civil y su vida. De la misma manera, una "promesa" establece una obligación futura, un "lo siento" busca reparar un daño y una amenaza puede infundir el terror y modificar el comportamiento.

Si reducimos el lenguaje a datos fríos, perdemos la capacidad de comprender cómo las palabras construyen confianza, cómo destrozan vínculos, cómo reconcilian diferencias o cómo infligen heridas profundas. La prisa, la superficialidad de los caracteres limitados y la ausencia de contacto humano en muchas interacciones digitales nos hacen olvidar que detrás de cada mensaje hay una intención, un impacto y una responsabilidad. Ignorar estas capas vitales es despojar al lenguaje de su poder más fundamental y, con ello, deshumanizar nuestra propia forma de interactuar con el mundo y con los otros.

Lectura, escritura y pensamiento crítico

No obstante, la capacidad de discernir estas trampas y de ejercer una responsabilidad lingüística genuina se ve profundamente comprometida por la crisis educativa contemporánea. Si la libertad ciudadana se cimienta en la habilidad de interpretar críticamente el mundo, de comprender los discursos que nos atraviesan y de participar activamente en la conversación pública, ¿cómo es posible alcanzarla cuando el nivel de alfabetización crítica y el aprendizaje del lenguaje en las instituciones educativas muestran un deterioro preocupante?

Un sistema educativo que no provee las herramientas para un manejo sofisticado del lenguaje está condenando a los individuos a la pasividad frente a la manipulación retórica y a la incapacidad de articular su propia visión del mundo. La precariedad en el dominio de la lectura, la escritura y el pensamiento crítico produce ciudadanos más vulnerables a la propaganda, menos capaces de diferenciar el argumento falaz y, en última instancia, menos libres en un sentido existencial y político.

La calidad del lenguaje es, pues, un pilar insoslayable de la democracia y la autonomía personal, y su erosión representa una amenaza directa a la posibilidad de una ciudadanía verdaderamente libre y consciente. Sí, lo estoy diciendo con claridad: si se habla mal, se lee mal, se escribe mal, indefectiblemente, se piensa mal. La agudeza en el manejo del lenguaje, por lo tanto, no es una mera habilidad retórica, sino una competencia filosófica, ética y política. Exige una constante introspección sobre la intención detrás de cada expresión, una atención rigurosa a la forma en que nuestras palabras son recibidas y una humildad intelectual para reconocer sus límites y sus posibles malinterpretaciones.

Hans-Georg Gadamer, en "Verdad y método", enfatizó la naturaleza dialógica de la comprensión, afirmando que "la hermenéutica exige que nos abramos al pensamiento del otro y que nos permitamos la posibilidad de que sus palabras nos digan algo" (Gadamer, 1960, p. 293). Como podrán apreciar, queridos lectores, esto implica escuchar, no sólo para responder, sino para comprender verdaderamente, reconociendo que el significado siempre es una construcción compartida y frágil. El lenguaje es, en última instancia, el espejo y el forjador de nuestra condición humana. Su potencia para la gracia y para la destrucción exige que el hablante no sea un autómata que emite sonidos, sino un agente consciente y responsable de su impacto.

La frase que hemos tomado como epígrafe nos impele a reconocer que una sola palabra tiene la capacidad de abrir tanto la luz de la comprensión como la oscuridad del abismo. El desafío ético-filosófico de nuestro tiempo no es sólo dominar el lenguaje en su gramática y léxico, sino también, crucialmente, comprender su poder intrínseco para construir o demoler, y elegir, en cada acto del habla, el camino de la gracia. Sólo así podremos aspirar a que el instrumento más poderoso de la humanidad sea un vehículo para su elevación, y no para su propia aniquilación.

(*) Docente, escritor y filósofo sanjuanino.

Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Sobre el Autor
Lisandro Prieto Femenía
Por: 
Lisandro Prieto Femenía
|
Ver Perfil

#TEMAS:
Edición Impresa

Además tenés que leer:

  • Reflexiones desde una perspectiva filosófica ¿Y si leemos bien a Nietzsche?
  • Releyendo la "Ética a Nicómaco" ¿Ya no hay lugar para la prudencia?
Tenes que saber
Estados Unidos activa un "Día D económico" con sanciones globales masivas para aislar a Irán
Cande Ruggeri rompió el silencio tras los dichos de Flor Vigna: "Nunca fue mi amiga y dice mentiras"
La confianza en Milei repunta en agosto, pero está 16,5% por debajo de diciembre de 2025
Al estilo "Rápido y Furioso": persecución, tiros y dos camionetas robadas recuperadas
BMX Race en los Juegos Suramericanos 2026: Rafaela será sede de la competencia

LO MÁS VISTO

La Cámara anuló el juicio contra Bolzico, cuestionó la actuación fiscal y ordenó un nuevo debate

1

La Cámara anuló el juicio contra Bolzico, cuestionó la actuación fiscal y ordenó un nuevo debate

2

Quini 6: estos son los números favorecidos

3

En vivo: así cotiza el dólar hoy, lunes 24 de agosto, en Argentina

4

Hallan a dos trabajadores rurales muertos en una estancia en Aguará Grande

5

El doble castigo que destruyó la carrera de Colapinto y abrió un debate sobre la FIA

Te puede interesar

  • Más de 400 pasajeros de un vuelo entre Buenos Aires y Madrid llevan 16 horas varados en Brasil
  • Los Leones avanzaron a semifinales en el Mundial de hockey 2026
  • Estados Unidos activa un "Día D económico" con sanciones globales masivas para aislar a Irán
  • Cande Ruggeri rompió el silencio tras los dichos de Flor Vigna: "Nunca fue mi amiga y dice mentiras"
  • La confianza en Milei repunta en agosto, pero está 16,5% por debajo de diciembre de 2025
  • Al estilo "Rápido y Furioso": persecución, tiros y dos camionetas robadas recuperadas
  • BMX Race en los Juegos Suramericanos 2026: Rafaela será sede de la competencia
  • Así cerró el dólar este lunes 24 de agosto

Política

En 32 meses del inicio de su mandato La confianza en Milei repunta en agosto, pero está 16,5% por debajo de diciembre de 2025
Prevención ante “El Niño” Santa Fe da un nuevo paso para la limpieza de los canales troncales en el norte
Tras 24 días Javier Milei regresó a la Casa Rosada y recibió a su Gabinete
Semana clave Reforma electoral en Santa Fe: se reúne Unidos y la UCR, antes de la sanción en el Senado
Estudio de la UBA “Ningunismo” argento en ascenso: el 42% no se identifica con un espacio político

Área Metropolitana

Clima Cuándo llegaría la "tormenta de Santa Rosa" a Santa Fe: la previsión de lluvias tras el fuerte contraste térmico
Durante 5 días Feria del Libro de Santa Fe: autores invitados, charlas y más de 70 stands desde el miércoles
Santa Fe ciudad "Yo Resuelvo” suma nuevas capacitaciones para fortalecer emprendimientos y trabajos independientes
XXXII Feria del Libro de Santa Fe Presentan “ASOEM Soberana”, el primer libro sobre la historia del sindicato
Lo decidió el intendente Poletti La ciudad de Santa Fe declaró la emergencia hídrica y puso en alerta permanente al Comité de Gestión de Riesgos

Sucesos

Chaco Al estilo "Rápido y Furioso": persecución, tiros y dos camionetas robadas recuperadas
Auditoría del MPA Geriátrico clandestino: investigan a dos fiscales que recibieron denuncias previas
La explicación oficial Maradona: cómo fue el error que hizo que estudios de Don Diego quedaran en su legajo
En el sur provincial Un camión volcó y derramó su carga de aceite sobre la autopista Rosario - Córdoba
Tras años de abandono La Subcomisaría 18 dejó atrás el depósito de vehículos: retiraron 57 motos, 7 autos y 7 bicicletas

Información General

Promociones para viajar Travel Sale 2026: descuentos, cuotas y cómo encontrar vuelos baratos con Google Flights
Panorama astrológico Horóscopo de hoy lunes 24 de agosto de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Piscis: 24 de agosto de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Acuario: 24 de agosto de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Capricornio: 24 de agosto de 2026
El Litoral
  • Campolitoral
  • Revista Nosotros
  • Clasificados
  • CYD Litoral
  • Podcasts
  • Mirador Provincial
  • Viví Mejor
  • Puerto Negocios
  • Notife
  • Educacion SF
Hemeroteca Digital (1930-1979) - Receptorías de avisos - Administración y Publicidad - Elementos institucionales - Opcionales con El Litoral - MediaKit
El Litoral es miembro de:
adepa.org.ariab.comadira.org.ar
afip.gob.ar