Cualquiera que sea la hasta ahora escurridiza verdad de fondo, lo cierto es la existencia incontrastable de las Vírgenes Negras. Allí están, para probarlo, sólo a modo de ejemplo, las vigentes devociones de Nuestra Señora de Rocamadour (Francia), la Virgen de Atocha (patrona de la Casa Real de España), La Moreneta de Monserrat (Cataluña), la Virgen de Częstochowa, símbolo nacional de Polonia; María Reina de Monte Oropa (Italia); Nuestra Señora Aparecida, patrona de Brasil; Virgen de la Candelaria, patrona de las islas Canarias, con extraordinaria difusión en América, y la Argentina (negra en origen, con una candela o luz que alumbra al mundo, se ha ido destiñendo con el paso de los siglos).