Algunos años atrás, Roberto Arlt aconsejaba a quien quisiera hacer carrera política: "Usted proclame: 'He robado, y aspiro a robar en grande'. Comprométase a rematar hasta la última pulgada de tierra argentina, a vender el Congreso y a instalar un conventillo en el Palacio de Justicia. En sus discursos, diga: 'Robar no es fácil, señores. Se necesita ser un cínico, y yo lo soy. Se necesita ser un traidor, y yo lo soy' (...)". Según el escritor, esta sería una fórmula de éxito seguro, porque todos los sinvergüenzas hablan de honestidad, y la gente está harta de mentiras.



































