¿Por qué las esculturas religiosas nacidas de gubias guaraníes suscitan en uno (al menos en mí) una inclasificable vibración interior? ¿Turbación? ¿Inquietud? ¿Conmoción? No encuentro la palabra precisa para definirlo, pero algo acontece dentro del observador que está en condiciones de sintonizar las irradiaciones de tallas que son algo más que la manida reproducción de imágenes pertenecientes al santoral de la Iglesia católica. Hay en ellas, debajo de la capa esculpida, una raíz arcaica, precristiana, asociada con todas las cosmovisiones paridas por la humanidad desde la noche de los tiempos.

































