Si bien en una sociedad estamos acostumbrados a vivir entre diferencias, eso no equivale a hacer de las diferencias una forma de vida. Sea quien sea el interlocutor, tarde o temprano irrumpen los desacuerdos sobre este o aquel asunto. En el primer caso, vivir entre diferencias, pueden tolerarse una junto a la otra más allá de las sensibilidades y simpatías personales. Es lo que se llama "pacto simbólico de convivencia", siempre posible dentro de límites que fluctúan. La tolerancia dice mucho del grado civilizatorio de una cultura y la intolerancia también.

































