Es en ciertos círculos donde se habla del derecho a la cesárea, es decir, de la opción que tendría una embarazada para elegir el día y la hora para tener su bebé. Esta es una realidad conocida, y próxima, pero harto cuestionable. Sobre este derecho, o supuesto derecho, unos dirían que es la legítima libertad de elegir más allá del contexto e incluso de la realidad, mientras que otros, con mirada más amplia, universal, afirman que no sería otra cosa que la onda de egoísmo, poca solidaridad e hipocresía que hoy sacude al mundo. Es precisamente el sufrimiento, las lágrimas que otros derramaron, y derraman aún hoy, lo que nos tiene que hacer pensar cuánto vale tener un médico y una enfermera al alcance de la mano, y disponibles, y cuánto vale tener un sistema sanitario que, aún imperfecto y en peligro, llega a todos los argentinos. Porque en otros países no es así.