Definido el traslado de Santa Fe la Vieja a su nueva locación, luego de trazar, a mediados del siglo XVII, la plaza cuadrada como espacio nuclear de la urbanización en ciernes, se distribuyeron en torno los terrenos para el Cabildo, la iglesia Matriz y el conjunto de edificios -iglesia, casa y colegio- de los jesuitas. También se asignaron a vecinos "principales" lotes para que erigieran sus casas con vista a la plaza. Uno de ellos, en el lado opuesto al terreno reservado para el Cabildo, le fue entregado a Francisco Luis de Cabrera, descendiente de los fundadores de las ciudades-jurisdicciones de Córdoba y Santa Fe, quien se casó con Juana de Vera y Montiel, integrante de las importantes familias coloniales de Vera Mujica y Fernández Montiel.


































