Nunca, como en estos días de julio en Argentina, se ha visto que el presente es eterno, que complica el pasado y anula el porvenir. Que las corrupciones no cesan y que, por el contrario, como en el famoso jardín de don Jorge Luis Borges, simplemente se bifurcan. Ya es una constante en los políticos, los actores políticos de primera categoría y el periodismo, los actores políticos de segunda categoría, la escritura y la re-escritura permanente del pasado. Se sabe que toda traducción es una traición, pero le hemos agregado que toda re-escritura es una invención. Queremos reinventarnos y fracasamos.


































