La ivermectina se usa masivamente para controlar las epidemias de escabiosis (sarna), y así se evitan dos graves complicaciones, la enfermedad renal crónica y la enfermedad cardíaca crónica, porque ambas lastran el desarrollo del individuo y de su comunidad. Con el mebendazol masivo se medican miles y miles de niños para controlarles los parásitos intestinales, puesto que les provocan anemia, y esta disminuye el crecimiento y el desarrollo, tanto físico como intelectual. Y la azitromicina masiva ha permitido disminuir la mortalidad infantil provocada por ciertas infecciones, entre ellas las neumonías. Todo esto ocurre, con éxito y desde hace varios años, en países de África, Asia y Oceanía.