El ruido es una porquería. Sin vueltas. Una patología socio-urbana en expansión, pese a las advertencias y prédicas de profesionales de la salud y organismos internacionales como la OMS y la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), cuyas estadísticas indican que el ruido causa, solo en Europa, 66.000 muertes prematuras, 50.000 casos de enfermedad cardiovascular y 22.000 de diabetes tipo 2 por año.




































