El olvido atrapa las cosas de un modo diferente y sin embargo justiciero. Enfrente el baldío ya tiene casas. Esa mansión, el santuario donde se llegaba para escuchar la palabra de el General fue comprado, vendido (primero fraccionado) por el jugador, luego comentarista, después dirigente, finalmente conferencista de liderazgo de grupo: Jorge Valdano, natural de Las Parejas, provincia de Santa Fe. Como quiera que se lo imagine la liturgia peronista dejó escapar la casa con tantos secretos: Puerta de Hierro. Hasta el cadáver de Evita estuvo en esa casa, frente a esos chopos, medio deshojados cantaría Serrat pensando -hablando- de otros ejemplares, seguramente. Serrat nunca jugó al peronismo y el peronismo se lo agradece. Sería difícil de "dialectizar" esa adhesión.