Recuerdo muy vívidamente cuando Mauricio Macri se metió, sin que estuviese programado, en una conferencia de Carlos Bianchi y este, el director técnico de Boca Juniors se levantó, se fue y lo dejó plantado. Mauricio Macri se quedó mirándolo y hablando solo. Es fácil deducir dónde estaba el poder y el respeto. También el auto respeto. Macri era el presidente del club.





































