Es tan pequeña que impresiona. La diferencia de volumen con la iglesia renacentista de Santa María de los Ángeles (con posteriores intervenciones barrocas), que se edificó sobre ella a modo de protección física y, a la vez, de exaltación religiosa, disminuye aún más la percepción visual de su tamaño. Su nombre, un diminutivo, lo expresa con claridad: La Porciúncula (en italiano, "La Porziuncola"). Significa "pequeña porción de tierra" y se corresponde con la diminuta construcción erigida en ella. La paradoja es que, en esta conjunción de pequeñeces, tuvo su origen una de las grandes órdenes mendicantes de la Iglesia católica. Fue el sitio en el que Giovanni di Pietro Bernardone, nacido en la cercana Asís, descubrió su vocación religiosa, fundó años después la orden de hermanos menores y experimentó los últimos latidos de vida cuando tenía 44 o 45 años.


































