En política, la juventud no pide permiso: empuja. Y cuando encuentra orientación, acelera. En Santa Fe ese faro existe y tiene nombre y gestión: Maximiliano Pullaro. No es una promesa abstracta; es una forma de gobernar que ordena prioridades -seguridad, producción, obra pública, oportunidades para estudiar y trabajar- y que, por eso, sostiene la imagen más sólida del país.


































