Hace más de cuarenta años viví unos cuantos meses en Nicaragua. Poco importa saber los motivos de esa visita, porque lo que interesa saber en este caso es una experiencia más valiosa que la supuesta sabiduría política que iba a adquirir visitando el territorio de una revolución que, como sabemos, fracasó, fue traicionada, si es que alguna vez fue una revolución.
































