Se reúnen cinco amigos para cenar. La cena transcurre entre risas y en un ambiente cálido, con una excelente atención. El tiempo pasa volando y llega la hora de pagar. La pregunta que le surge a los comensales es: ¿Quién paga la cena? Una opción, y las que más se destaca, es dividir los gastos entre todos por igual. Sin embargo, uno de los presentes levanta la mano y se hace cargo de la cuenta, justificando su actitud en el festejo atrasado de su cumpleaños. Los demás, aceptando dicha propuesta, concuerdan en pagar la bebida.
































