Las que en cambio han pervivido, son algunas copias de los cartones originarios, en particular la realizada por el flamenco Pedro Pablo Rubens sobre la impresionante escena de la lucha por el estandarte. Este admirable dibujo agudiza el sentimiento de pérdida de lo que pudo haber sido esta obra completa. Máxime cuando la pared de Miguel Ángel también quedó en blanco, conociéndose, al igual que en el caso de Leonardo, sólo copias de su boceto. Doble pérdida, entonces, de un duelo creativo e innovador que no llegó a consumarse y que, en el caso de Leonardo, no superó la etapa de los esbozos preparatorios en cartones que se ejecutaron entre 1503 y 1505.